
Sebastián Rabinowicz
Docente UNR. Integrante del Sub-Comité Gobernanza Organizacional (ISO/TC 309) de IRAM. Consultor y Auditor de Sistemas de Gestón Antisoborno y de Compliance (ISO 37001 Y 37301).
1. Para la ISO, la decisión de crear una norma específica de Compliance puso de relieve la importancia creciente de los compromisos legales en las estrategias de las organizaciones. ¿Cómo fue recibida esta iniciativa desde las Empresas y Organismos Públicos?
A partir del Siglo XX los Estados comenzaron a tomar mucho mayor protagonismo en la regulación de la vida económica y social de los países. Allí es donde comenzaron a establecerse distintos tipos de normativas a fin de mediar entre la sociedad y las empresas que, de alguna manera, buscaban como único fin el lucro sin importar los medios.
Esta tendencia se vio reflejada en baterías de regulaciones, al principio complicadas para las empresas en cuanto a las posibilidades de cumplimiento.
Aparece entonces la figura del compliance como la forma de identificar y evaluar el cumplimiento legal que debía afrontar una organización.
El proceso estuvo atravesado por escándalos en compañías y organismos públicos, que resultaron cómplices de actos de corrupción. Escándalos que fueron llamativos por darse en empresas que justamente levantaban las banderas de la honestidad y la anticorrupción, y que luego se veían envueltas en estos hechos. A partir de estas situaciones, el compliance toma mayor protagonismo como mecanismo para asegurar el cumplimento de normas legales y garantizar la ética y la transparencia.
En un principio, las herramientas que se proponían desde el compliance parecieron meramente declarativas, a través del planteo de códigos de ética, esquemas de sanciones y compromisos del personal y socios de negocios en un sentido de cumplimiento estricto de esas medidas adoptadas internamente por la organización. Pero la iniciativa no iba más allá de ser un postulado corporativo, carente de suficientes controles.
Frente a este escenario, la ISO toma una clara posición en relación al tema, fundada en el reconocimiento ya ganado por la institución en el campo de las normas certificables sobre sistemas de gestión, y es así como elabora una norma específicamente enfocada al compliance. Aparece en un primer momento la ISO 19600, fijando lineamientos sobre compliance, pero que no llegaba a ser certificable. Luego, en 2021 se publica la ISO 37301, que no solamente contiene aspectos declarativos, sino todo un sistema de gestión orientado a lograr que el cumplimiento legal penetre en los procesos de la organización.
Desde entonces no se declara el cumplimento solamente, sino que además se demuestra objetivamente. Esto genera que las organizaciones de alguna manera cuenten con un mecanismo para demostrar su posición de compliance ante todo tipo de regulaciones. Hoy en día, podría decirse que esta Norma resulta incómoda para muchas organizaciones porque exige identificar las obligaciones de cumplimiento, dejando en evidencia la situación real en materia de controles que se cumplen o no, afectando a personal que mantiene formas de trabajo consolidadas en el tiempo, y que se muestra poco propenso a aceptar modificaciones. Sin embargo, también sirve como herramienta para marcar una diferenciación clara en el ámbito corporativo, sobre todo en sectores de alta exposición, o de historial de casos de corrupción, o al menos de incumplimiento de aspectos legales.
En esos casos, la Norma ISO 37301 ha sido bien recibida como elemento diferenciador y, aunque al principio genere resistencias, las organizaciones terminan entendiendo que por más que exista o no una norma ISO, el cumplimiento legal está siempre vigente, y por lo tanto mantenerlo controlado es la mejor opción posible. Las empresas terminan utilizando el compliance más allá de una cuestión de imagen corporativa, sino principalmente como una herramienta de gestión que otorga seguridad ante la probabilidad de incumplimientos legales.
2. En la tendencia de crecimiento de las certificaciones ISO 37301, ¿cuáles son los sectores o tipos de empresas que demuestran mayor interés o dinamismo?
Las organizaciones que más tienden a este tipo de certificaciones son empresas que tienen mucha interrelación con el Estado o tienen algún historial de corrupción, ya sea en el sector como en las propias firmas. Por ejemplo, el sector energético muestra un activo acercamiento a esta Norma al interactuar continuamente con organismos del Estado.
Las empresas multinacionales también, por su escala y organización a nivel mundial, sobre todo las compañías mineras o petroleras, sujetas a regulaciones exigentes y expuestas a los medios de comunicación. Puede citarse asimismo al sector financiero, por encontrarse altamente regulado a nivel de bancos centrales de los países. También organismos del Estado que de alguna manera manejan gran cantidad de fondos, como pueden ser los ministerios de obras públicas o de transportes, donde se busca demostrar condiciones de ética y transparencia.
3. En contextos donde se valora la reputación institucional, ¿han surgido exigencias de Compliance para acceder a mercados o redes de proveedores?
Efectivamente, existen contextos que valoran la reputación institucional. Por ejemplo, en el sector informático o tecnológico, cualquiera que quiera ser partner de firmas de renombre internacional debe pasar exitosamente ciertas pruebas o auditorías reputacionales o de compliance. Si el partner está certificado bajo ISO 37301, este proceso puede facilitarse en un 70%, descartando la necesidad de auditorías.
Otras cuestiones que aparecen, por ejemplo, se relacionan con políticas específicas de las administraciones públicas. Recientemente, el gobierno de El Salvador estableció que todos los organismos que realicen compras públicas tendrán que haber certificado normas de compliance para marzo de 2026. En general, las exigencias de certificación de esta Norma van ganando terreno a nivel de las empresas multinacionales, para la calificación de proveedores.
En conclusión, las exigencias ya no sólo se verifican a nivel de licitaciones de los Estados, sino de manera creciente en los sectores económicos.